#LargestQR
2017·Hasselt, Belgium·● en pie·2 fuentes·
«Hola, gracias por escanearme.» Este es el código QR pintado con spray más grande del mundo: 30 × 25 m, funcional, en una nave junto al canal de Hasselt (Bélgica). Lo pintó Felipe Pantone con la ayuda de su asistente David O. en tres días de mayo de 2017 — 403 botes Montana. La idea es la NO-LOCATION: «cuando se trata de la práctica artística, se volvió más relevante pensar en tiempos que en ubicación». Hoy una pieza, esté donde esté, se ve desde cualquier parte del mundo a través de internet; el QR lo hace literal — lo escaneas y entiendes la obra. Lo han visto miles de personas. Forma parte del proyecto MOTIF de Alley Gallery con el Street Art Festival, que llevan más de veinte años convirtiendo grandes muros en arte. El mural sigue en pie, repintado hace poco: en perfecto estado.





La historia
La no-location, hecha muro
Este muro va sobre una idea que me da vueltas hace tiempo: la no-location. Antes, para ver un mural tenías que estar delante de él. Hoy no. Pintes donde pintes, la pieza se ve desde cualquier rincón del mundo a través de internet — una foto, una pantalla, y ya está en todas partes a la vez. El sitio físico casi da igual. Así que en Hasselt pinté eso mismo, literal: un código QR gigante, de 30 × 25 metros, y funcional. No es decorativo. Lo escaneas con el móvil y te lleva a otro sitio; el muro deja de ser solo un muro y se convierte en una puerta. Ahí está la broma y ahí está la idea: un objeto que solo existe del todo cuando lo miras a través de una pantalla. Lo pinté a mano con la ayuda de David O, y lo han visto miles de personas. Lo mejor es que sigue allí, en la calle, y lo han repintado hace poco, así que está como el primer día.
fuente: Relato de Felipe Pantone, 5 de julio de 2026